Dolor en el pecho: cuándo es urgente
El dolor en el pecho es uno de los síntomas más frecuentes en cardiología y también uno de los más malinterpretados. Es común que pacientes con dolor de origen cardíaco sean tratados durante meses por gastritis o ansiedad.
El dolor dura más de 5 minutos, se irradia al brazo, mandíbula o espalda, aparece con sudoración fría, náuseas o sensación de muerte inminente.
El dolor cardíaco típico se describe como presión, opresión o peso en el centro del pecho. Sin embargo, en mujeres y diabéticos puede manifestarse de forma atípica como fatiga, dolor en la espalda o simplemente falta de aire.
Falta de aire al esfuerzo (disnea)
Si antes subías escaleras sin problema y ahora te agitas fácilmente, esto puede ser el primer signo de insuficiencia cardíaca o enfermedad coronaria. La disnea de esfuerzo progresiva merece evaluación cardiológica.
Palpitaciones
La mayoría son benignas, pero algunas indican arritmias que requieren tratamiento. Las palpitaciones que se acompañan de mareo, desmayo o dolor de pecho son señal de alarma.
Presión alta mal controlada
La hipertensión sostenida por encima de 140/90 mmHg daña silenciosamente el corazón, riñones y vasos cerebrales. Si llevas más de 3 meses sin controlarla con tratamiento, necesitas ajuste especializado.
Diabetes y riesgo cardíaco
Los pacientes diabéticos tienen entre 2 y 4 veces más riesgo de sufrir un infarto. Lo más preocupante es que el infarto puede ser indoloro (infarto silente) debido a la neuropatía diabética. Se recomienda evaluación cardiovascular periódica desde el diagnóstico.
Colesterol alto y placas en arterias
El colesterol LDL elevado forma depósitos grasos (placas ateroscleróticas) en las paredes arteriales. Con el tiempo, estas placas pueden romperse y causar un infarto. La dislipidemia tratada correctamente reduce significativamente ese riesgo.
Electrocardiograma reciente, ecocardiograma (si tienes), laboratorios (glucosa, colesterol, función renal), cualquier cateterismo o angiotomografía previa.